“Rehabilitaron, pero no nos han dejado entrar”, se quejan comerciantes del Mercado de San Cosme

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Más de la mitad del mercado de San Cosme lleva cerrado casi tres años, desde que el 22 de diciembre de 2019 un incendio -presuntamente causado por un corto circuito- quemó 181 puestos y, debido a los daños, obligó a que además de los directamente afectados, otros 102 más, como los del área de carne, ya no pudieran vender en su interior.

Durante esos dos años y 10 meses con 12 días de ocurrido el incendio, comerciantes del mercado ubicado en la colonia San Rafael, han vendido en la calle, en un espacio menor, han enfrentado la lluvia, el calor y aún no ven claro cuándo puedan regresar a sus locales, pese a que la Secretaría de Obras y Servicios anunció el 27 de octubre que ya había concluido la rehabilitación y entregó las instalaciones a la alcaldía Cuauhtémoc.

De acuerdo con algunos locatarios entrevistados en sus puestos sobre la calle, ninguna autoridad les ha dado información al respecto.

“Estar afuera es muy difícil”, expresó a La Silla Rota Ana Ramírez Méndez, una de los cientos de vendedoras que están sobre el asfalto, alrededor del mercado, como si fuera ambulante.

“Vender en la calle es muy difícil, no se vende, la clientela se fue”, remarca, de manera separada, el carnicero Guillermo Martínez, también con su puesto en la calle. Incluso, se queja de que las autoridades no les avisaron que entregarían el mercado el pasado jueves.

El 27 de octubre la Sobse informó que para rehabilitar el mercado de San Cosme, intervino una superficie de 3 mil 190 metros cuadrados, reconstruyó 283 locales y equipó el mercado con una subestación eléctrica de 500 kilovoltamperios, equipo de bombeo para un sistema contra incendios, así como tanques de gas de 5 mil litros y una cisterna de 17 mil litros.

“Nos sorprendieron, no estábamos enterados y nos enteramos por un periódico que lo sacó en primera plana”, dijo Guillermo.

FUERA DE LA CARPA
Fuera del mercado, sobre la calle Gabino Barreda y avenida México-Tacuba, están instalados los locatarios afectados por el incendio. Sobre ellos, tanto en la primera como en la segunda calle hay una carpa que fue instalada por la alcaldía, la cual mide varios metros de alto y largo, pero que no alcanza a cubrir a todos los comerciantes.

Entre quienes no cubre está el puesto de Ana, por lo cual está más expuesto a las lluvias y al calor, ambos elementos dañinos a sus lonas, de las cuales ya ha comprado cuatro durante estos casi tres años. Cada una le ha costado mil 800 pesos.

Pero no es el único inconveniente que debe enfrentar. Está la fauna nociva como ratas y cucarachas, el de vender en un puesto más chiquito que el de adentro, e incluso hay gente que cree que ese corredor de puestos instalados sobre la acera y el asfalto, es un tianguis.

En realidad ese tramo en la calle no es tan diferente de un tianguis y alrededor se ve un tubo para el agua y una manguera de gas para los puestos de comida, así como un socket conectado a un poste, para dotarlos de electricidad.

MOMENTOS DIFÍCILES
Ana, orgullosa comerciante de quinta generación, recuerda el día del incendio. Ella no estaba presente y se enteró por una llamada, alrededor de las 6 de la mañana, en la cual le avisaron. Pero el incendio ya había consumido algunas cosas, pues algunos dicen que empezó desde las 2am.

Además, hubo dos complicaciones. Como estaba la romería navideña sobre la calle, los bomberos encontraron obstáculos para sofocar el fuego. Otro factor fue que el velador se quedó dormido. Debido a que era temporada navideña, una de las mejores del año, mucha mercancía se perdió.

El gobierno capitalino, a través de la Secretaría de Desarrollo Económico se comprometió a dar recursos para rehabilitar el mercado de San Cosme, uno de los más antiguos de la ciudad.

También hubo seguro de desempleo para los dueños de los locales, durante los primeros seis meses. Pero también han tenido complicaciones. Lo de la carpa que no cubre todos los puestos fue una, el reparto de los espacios afuera fue otro, ya que hubo rebatingas entre los comerciantes por quedarse con algunos lugares, dice otra comerciante que prefiere hablar desde el anonimato.

Debido a la inseguridad, rodearon con láminas algunos de los puestos, pero la alcaldía les pidió no hacerlo, bajo el argumento de que equivalía a una construcción, pero ellos replicaron: era una readecuación mientras estaban afuera, recuerda Ana. Además, se vieron obligados a contratar a un velador, porque algunos desconocidos han intentado robar.

PIDEN VER LA REHABILITACIÓN
Han pasado casi tres años desde el incendio, pero las autoridades han dejado de informarles a los comerciantes afectados el avance de las obras y de hecho, se enteraron de la entrega de la rehabilitación de la Sobse a la alcaldía por notas periodísticas. Ana pide que los dejen entrar para ver como quedaron las obras, y también que haya un dictamen estructural que les dé seguridad.

Su postura no es individual. Una manta pegada en el perímetro de la carpa avisa que no ingresarán al mercado de San Cosme hasta que no vean arregladas las anomalías “y tengamos la responsiva estructural” por parte de las autoridades correspondientes “para y por la seguridad de los comerciantes y los clientes”.

“El gobierno central nos bloqueó”, afirma.

También hay incertidumbre porque desde la alcaldía les avisaron que en cuanto regresen a sus locales, no pueden modificar la obra o pierden su garantía de un año, pero ellos deben instalar anaqueles y tubería, lo que implicaría modificar el local.

Mientras es entrevistada, Ana es interrumpida por personas que van a comprarle veladoras, un producto de temporada, y al lado hay otro puesto de su familia, que vende comida. Comenta que en su caso ha vendido hasta cinco giros de productos para tratar de igualar las ganancias que tenía cuando vendía adentro.

UN GOLPE MUY FUERTE
Guillermo Martínez es un comerciante que toda su vida se ha dedicado a vender, dice. Tiene una carnicería, hasta hace tres años instalada en el mercado de San Cosme, ahora sobre el asfalto de la calle Gabino Barreda, donde el refrigerador con trozos de aguayón, falda y bola no deja de verse fuera de lugar. Aunque ese fatídico 22 de diciembre de 2019 su local no se quemó, quedó cercado por cuestiones de seguridad y la carne que ahí había alcanzaba un valor total de 50 mil pesos, pero ya no la pudo recuperar.

“Fue un golpe muy fuerte. Se venían las ventas de fin de año. Se perdió todo”.

Al preguntarle si las autoridades les dijeron en cuanto tiempo iban a regresar al mercado, con una risa amarga dice que les prometieron que sería un año, pero van para tres y aún no vuelven.

Pero incluso cuando regresen, la parte de la carnicería podría tardar más tarde, porque no fue rehabilitada y hay una columna mal, asegura.

Ya el 12 de agosto de este año, en una tarjeta informativa, la Secretaría de Desarrollo Económico dio a conocer que locatarios de la zona de carnes, aunque no fue siniestrada, había manifestado un deterioro considerable, por lo que la alcaldía revisaría la incorporación del mercado en el programa de Fomento y Mejoramiento de los Mercados Púbicos de la Ciudad de México para el 2023.

Mientras eso llega, Guillermo ha visto el descenso de sus ventas. Dice que en la calle la gente no compra igual, pero además se atravesó la pandemia de la covid19. Antes de la llegada del coronavirus recibía pedidos de restaurantes y hoteles para que les vendiera carne, pero después cesaron y cuando regresaron las actividades, algunos de esos comercios no sobrevivieron y quedaron en el recuerdo solamente.

Afuera es más difícil vender. Además de los riesgos por el frío o la fauna nociva como ratas y cucarachas, suma el riesgo de compartir el carril con automovilistas. Ha habido dos incidentes de camiones que quieren pasar y pasan riesgosamente cerca de algún puesto. Es otro fin de año que es complicado.
LA ALCALDÍA ENTREGARÁ
La Sobse informó el 27 de octubre que la inversión total fue de 43.1 millones de pesos, de los cuales 23 millones fueron aportados por la empresa aseguradora en la primera etapa y 20.1 millones por el gobierno capitalino en la segunda.

La Sobse entregó los trabajos de rehabilitación concluidos a la alcaldía Cuauhtémoc, fungiendo como testigo la Sedeco, dependencia que informó a La Silla Rota que los locatarios están a la espera de que la alcaldía inicie el proceso de ingreso.

La Silla Rota buscó al área de comunicación social de la alcaldía para conocer si hay alguna fecha para dicho proceso, pero no hubo respuesta.

MRV