Muerte materna en Chiapas ¿sin freno?

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TUXTLA GUTIÉRREZ.- De las 160 muertes maternas que han ocurrido de enero hasta la tercera semana de marzo de este año en todo el país, ocho casos se registraron en Chiapas, lo que coloca a este estado en la octava posición a nivel nacional.

Según el Observatorio Nacional de Muerte Materna, la cifra, al menos en esta entidad del Sureste mexicano, es casi similar a los casos contabilizados durante el mismo periodo del año pasado, es decir una decena.

En el 2021, durante las 11 primeras semanas, hubo 233 muertes maternas a nivel nacional, 73 más que las contabilizadas en el mismo lapso de este 2022, advierte la mencionada organización no gubernamental (ONG).

De hecho, Chiapas registró 54 casos de muerte materna durante todo el año pasado, diez menos que en el 2020, lo que lo colocó como el quinto lugar a nivel nacional, por debajo de México (129), Puebla (74), Veracruz (71) y Jalisco (61).

MADRES Y BEBÉS QUE HAN MUERTO
El pasado 13 de enero, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dirigió la recomendación número 13/2022 al director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, Zoé Robledo Aburto, sobre el caso de violaciones a los derechos humanos a la protección de la salud, a la libertad y autonomía reproductiva por violencia obstétrica, así como a la información en materia de salud de una mujer indígena tzotzil en estado de gestación.

De acuerdo con los hechos, ocurridos en el Hospital Rural del IMSS en Bochil el 19 de noviembre de 2020, la CNDH recibió escrito de queja de un hombre, quien narró que el día 14 del mes y año citados, su esposa, en ese entonces de 30 años de edad y con embarazo de 40 semanas de gestación, por referencia del Centro de Salud de la comunidad de El Bosque, ingresó al Hospital Rural porque requería ser atendida de manera urgente a través de una cirugía.

Tres horas después de haber ingresado al Hospital Rural, la mujer fue sometida al procedimiento quirúrgico y alrededor de una hora más tarde personal médico le informó que su bebé nació muerta. Por ello, la Comisión inició el expediente de queja CNDH/5/2020/11043/Q.

De acuerdo con la opinión médica fechada el 15 de diciembre de 2021, emitida por un especialista en medicina legal de la Coordinación General de Especialidades Científicas y Técnicas de la misma CNDH, se concluyó que la atención médica brindada en el Hospital Rural fue inadecuada para la resolución del embarazo.

El 17 de enero pasado, este mismo organismo dirigió la recomendación número 4/2022, al director general del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, Pedro Mario Zenteno Santaella, por un caso similar pero ocurrido en la Clínica Hospital “Dr. Roberto Nettel Flores” del ISSSTE, en la ciudad de Tapachula, Chiapas.

De acuerdo con la narrativa de los hechos, el 1 de agosto de 2019 la CNDH recibió una queja, en la cual se señaló que el 12 de octubre 2018, una mujer, quien contaba con 40 semanas de gestación, ingresó al Servicio de Urgencias de la Clínica Hospital del ISSSTE en esa localidad, por presentar dolores de parto.

Por ello, prosigue, le fue practicada la cesárea sin la presencia del especialista en pediatría, ocasión en la que fue informado que el bebé nació con complicaciones debido a que ingirió líquido amniótico y evacuó antes de salir del vientre.

Asimismo, mencionó que al momento en que la mujer era suturada, hubo problemas con el suministro de energía eléctrica, y cuando regresó se percataron que había entrado una “mosca”, por lo que se indicó que se le aplicara doble esquema de antibiótico.

El denunciante también mencionó que debido a que una enfermera reportó a su esposa con aspecto de color morado, la trasladó con el especialista en pediatría, quien solo le realizó un lavado de estómago y le retiró líquido amniótico.

No obstante, al día siguiente, un galeno le informó que el bebé había sufrido un infarto, por lo cual consideró urgente que recibiera atención médica especializada por el Servicio de Pediatría.

Sin embargo, contó que, debido a que personal adscrito a dicha Especialidad no estaba presente en la Clínica Hospital, contrató a un pediatra particular, quien le informó que su hijo murió. Ante ello, la CNDH inició el expediente de queja CNDH/5/2019/7063/Q.

De hecho, esta última instancia aseveró que cuenta con evidencias que permiten acreditar violaciones al derecho humano a la protección de la salud de la madre y su bebé.

PANORAMA DESALENTADOR
De acuerdo con el Movimiento de Parteras de Chiapas “Nich Ixim”, la situación en México es grave: el año pasado se perdieron las vidas de 1,036 mujeres durante el embarazo o parto, es decir casi tres decesos diarios.

“Nos queda claro que las muertes maternas son una grave expresión de las profundas deficiencias del sector Salud, del incumplimiento del Estado y de la sociedad en lograr mejores vidas para las mujeres”, escribió en un comunicado en conmemoración al 8 de marzo. En ese mismo, advirtió que, como agrupación de parteras, durante el 2021 atendieron casi 1,400 partos.

Para Gerardo González Figueroa, investigador del Grupo Académico de Salud del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), las instituciones de salud no han sabido implementar una estrategia de fondo, lo que implique un trabajo con parteras, con las propias clínicas y las comunidades para atender el problema de forma integral.

“Hay un racismo social muy fuerte, una exclusión muy fuerte, y ahí chocan, y no porque la cultura sea un obstáculo, sino que hay formas culturales que, en vez de que sean aprovechadas, las desdeñamos, como le sucede a la partería tradicional”, la cual ha sido fundamental durante la pandemia por la covid-19, argumentó.

Por ello, aseveró que la muerte materna es el reflejo de un sistema de salud social que excluye y es racista, de ahí la necesidad, insistió, de implementar una política más clara de prevención, atención y rehabilitación del panorama materno-infantil.

“Porque políticas públicas sí las hay, al menos en teoría, donde se habla de las formas de atención, de colaboración; el problema es que, desde las mismas escuelas, o a la hora de hacer el servicio social, se hace desde un modelo hegemónico, entonces el médico termina por ser un actor, en donde lo predominante no es la importancia de su labor, sino los recursos económicos de los cuales pueda beneficiarse”, mencionó.

Aclaró que las cifras de muertes serían mayores a los presentados por el propio Observatorio Nacional en la materia, “están los subregistros, pero es por lo mismo: si tú no tienes las unidades de primer nivel en funciones, pues la información tampoco está. Y muchas veces esa información es tardía, y no en pocos casos hasta inventada”.

 

(djh)

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