Falla en calderas del Hospital Infantil ponen en riesgo la atención de niños

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Personal del Hospital Infantil de México Federico Gómez ha hecho reiteradas solicitudes a autoridades de la Secretaría de Salud para sustituir dos calderas, indispensables para el funcionamiento del sitio de atención médica y que, además, en caso de no hacerlo, pueden poner en riesgo a ellos mismos y a los pacientes infantiles.

De acuerdo con información en manos de La Silla Rota, una de las calderas está fuera de servicio debido a su antigüedad y la otra presenta fallas, debido a la misma razón y por lo cual ya está fuera de la Norma Oficial Mexicana.

“Ambas son parte de los equipos electromecánicos que garantizan el funcionamiento y operación del hospital, la falta de estos equipos pone en riesgo la atención adecuada a los pacientes”, se lee en el documento, Programa de Adquisición para la Sustitución de 2 Calderas de 250 C.C.

Según un peritaje, realizado por la empresa IET, Impulsora Electrotérmica SA de CV –y del cual tiene una copia La Silla Rota– la caldera que trabaja con fallas tiene una grieta transversal por donde se produce una fuga. El estudio concluye que podría ser reparada, pero debido a su antigüedad, el equipo operaría de manera intermitente, con baja presión, por un tiempo limitado, y los riesgos persistirían.

“Se corre el riesgo de manifestar más fallas similares a la detectada, desde fuga de agua-vapor a alta temperatura (160 grados centígrados) lo que puede ocasionar quemaduras al personal, hasta una falla crítica como es una explosión, por la ruptura de la unión Espejo-Hogar”, se lee en el peritaje, firmado por Jorge Izaguirre Montiel, perito por El Colegio de Ingenieros Mecánicos.

En el documento Programa de Adquisición para la Sustitución de 2 Calderas de 250 C.C., se establece que el costo de la sustitución de las calderas del hospital, ubicado en la colonia Doctores, ascendería a 9 millones 720 mil 162 pesos.

“Con la sustitución se contará con el respaldo para el funcionamiento y operación de las principales actividades del hospital, servicio de hospitalización, cirugías, lavandería y comedor”, se lee.

EL PERITAJE
Desde 2018 un peritaje realizado por IET Impulsora Electrotérmica revelaba el riesgo de la caldera que tiene fallas. Se trata de una máquina Cleaver Brooks modelo CB-100-250, fabricada en 1991.

Fue debido a una falla reportada que se presentó personal de IET el lunes 27 de agosto de ese año a las 11:30 horas. La caldera estaba fría y despresurizada. Lo que encontró el personal de IET fue una fuga a través de una grieta transversal a la soldadura de unión “entre el hogar y el espejo trasero, con origen en la placa del hogar, en el tercio superior de la unión”, se lee en el peritaje.

Además, se apreciaban otras 4 grietas de tipo superficial, también transversales a la soldadura, de menor tamaño y profundidad.

“Cabe mencionar que este tipo de falla es ocasionada por el cambio a nivel estructural del material sometido a esfuerzos térmicos (fatiga de material)”.

Se concluyó que la falla se debió a fatiga por esfuerzo térmico del material, ocasionada de manera natural por las condiciones de uso, como son expansión y contracción de materiales y uniones, así como al tiempo de operación, 27 años.

RECOMIENDAN SUSTITUIRLA
El dictamen estableció que debido a la edad del equipo, 27 años, se necesitaban efectuar estudios de metalografía, ultrasonido con detección de fallas a todas las unidades soldadas que integran el cuerpo y luego, con base en estos, determinar la vida remanente de los materiales, el procedimiento de reparación basado y ejecutado “en estricto apego al Código de Construcción”, que implique la selección de materiales, ejecución y pruebas correspondientes para garantizar la integridad de la caldera.

Luego de eso, se debería recalcular además la presión máxima de trabajo permitida para establecer las condiciones de operación posteriores.

Por ello, el dictamen, con fecha 26 de septiembre de 2018, recomendó sustituirla.

“Dado que por las características de la falla se puede interpretar fatiga de partes sustantivas de la caldera (Hogar y Espejo Trasero), que al ser sustituidos obligarían también al cambio del 100 por ciento de tubos, lo cual debe ser corroborado a través de pruebas exhaustivas, una reparación mayor implicaría una reconstrucción y como consecuencia la reducción de la vida útil se recomienda tomar en consideración también la opción del reemplazo del equipo”.

El dictamen también advirtió que en caso de optar por una reparación provisional de la unión Hogar-Espejo, y al desconocer la magnitud del daño estructural de los materiales, dicha alternativa implicaría que, por seguridad, el equipo solo operase en condiciones controladas, como con baja presión y de manera intermitente, por un tiempo limitado y no se recomendaba una operación continua.

La Silla Rota buscó la postura del hospital y de la Secretaría de Salud al respecto, pero al cierre de la edición no ha habido.