“Estadios de futbol viven cartelización”, alertan expertos

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La violencia durante el pasado fin de semana en el estadio La Corregidora, Querétaro, es solo uno de los múltiples incidentes de barbarie e inseguridad que se han registrado en el futbol mexicano profesional o amateur. Durante décadas la irracionalidad de los aficionados es constante a través de agresiones verbales que han llegado a los golpes, e incluso, a las amenazas contra jugadores o directivos, principalmente por integrantes de “barras” o grupos de seguidores de los equipos de futbol, quienes cada vez emulan más los patrones de cárteles y organizaciones criminales en el país.

El doctor e investigador por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Hugo Sánchez Gudiño, asegura que la violencia al interior de los estadios y en sus inmediaciones es cada vez mayor, lo que hace evidente una posible cartelización del balompié mexicano.

A partir de un estudio semántico, antropológico y sociólogo, el también profesor de la UNAM considera que las barras reproducen los patrones del crimen organizado a través de la colocación de mantas en los estadios y en vialidades, así como pintas en colonias, amenazas contra jugadores o directivos, o hasta una posible infiltración de líderes de cárteles y líderes del crimen organizado, como aficionados, patrocinadores o directivos de los clubes.

CARTELIZACIÓN, LA HIPÓTESIS
La llegada de las barras de animación a México se le imputa al directivo argentino Andrés Fassi, del Grupo Pachuca. A mediados de 1995, impulsó la importación de este tipo de grupos a México y en 1996, surgió la barra Ultra Tuza cuando regresó a primera división.

Después, todos los equipos de la Liga empezaron a tener sus propias barras bravas y lo que antes era un espectáculo familiar, ha empezado a mostrar síntomas de una radicalización con episodios de violencia, como los ocurridos en Querétaro.

“Considero una cartelización de las barras por diferentes factores. Una primera señal es el grito homofóbico al interior de los estadios, así como cantos, los cuales emulan a los narcocorridos. Un segundo indicador es que aficionados de Monterrey, de Santos, así como el propio América, han colocado mantas con amenazas a jugadores, a directores técnicos o directivos, como si fueran narcomantas. Un tercer elemento es que algunos futbolistas con fundaciones, como Antonio ´El Pollo´ Briseño, jugador de Chivas, envían mensajes de agradecimiento a Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación”, opina el especialista.

Añade un quinto indicador. Las hieleras con fotografías de directivos que se dejaron a las afueras de un hotel donde se concentraba el equipo Rayados de Monterrey cuando jugaba el Mundial de Clubes, en Abu Dabi.

“La última señal es lo que sucedió en el estadio Corregidora, en el que se observan modus operandi de un cártel. Esto es algo típico de cárteles, crueldad y seña, además de que hay complicidad de los equipos de seguridad y una infiltración de integrantes del crimen organizado con las barras”.

Además de estos patrones, el investigador ha documentado casos como “Los tapados” de la barra Libres y Locos, así como la Adicción del equipo de futbol de Monterrey, quienes formaban parte de las disputas entre el cártel de Golfo y Zetas al ser reclutados como sicarios. También, los hechos registrados en la Comarca Lagunera, donde una balacera al interior e inmediaciones del estadio en agosto de 2010, llevó a la suspensión del encuentro.

“No hay forma de decir que no hay una permeación, no sólo económica, sino también cultural de los cárteles. Esto comenzó en el norte del país, sin embargo, esto se ha extendido a todo el país. La hipótesis que planteamos es que, al extenderse, esto lleva a una posible participación del crimen organizado en los hechos en prácticamente todos los equipos.

QUERÉTARO: ¿RIVALIDAD ENTRE CRIMINALES?
En la pelea del sábado 5 de marzo en el estadio La Corregidora de Querétaro, una presunta rivalidad entre “El Herón”, ligado al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), y “El Betito”, presunto líder huachicolero en San Juan del Río, habría estado detrás de los ataques registrados este sábado en el Estadio Corregidora.

El primer individuo pertenecería a la Barra 51 del Atlas y el segundo a La Resistencia de Los Gallos Blancos, de acuerdo con información del periodista Antonio Nieto.

La Barra 51 del @AtlasFC tiene en sus filas a ligados con el CJNG.

Uno de los que será investigado es el “Herón”.

La del Querétaro tiene al “Betito”, ligado al huachicol de San Juan del Río.

Lo que faltaba: el crimen organizado metido en las barras.

— Antonio Nieto (@siete_letras) March 6, 2022
“No se puede ocultar que en la mayoría de las barras del futbol mexicano, se ha infiltrado el crimen organizado, tipos dispuestos a que, pase lo que pase, actúan y su historial es matar gente. Los dueños de clubes lo saben y deben tomar con mucha seriedad este asunto”, publicó, por su parte, el periodista deportivo José Ramón Fernández en su cuenta de Twitter.

No se puede ocultar que en la mayoría de las barras del fútbol mexicano, se ha infiltrado el crimen organizado, tipos dispuestos a que, pase lo que pase, actúan y su historial es matar gente. Los dueños de clubes lo saben y deben tomar con mucha seriedad este asunto

— José Ramón Fernández (@joserra_espn) March 7, 2022
La tragedia en el partido Querétaro vs Atlas en el Estadio Corregidora dejó 26 personas heridas, 24 hombres y 3 mujeres. Tres se encuentran graves y otros tres ya fueron dados de alta.

Hasta el momento el gobernador de la entidad, Mauricio Kuri, ha negado que haya muertos a causa de la violencia en el estadio.

Los videos que circulan en redes sociales muestran el alto grado de violencia que escaló en las instalaciones deportivas, misma que puso en peligro a familias y demás asistentes al estadio.

#VIDEO | ? IMÁGENES SENSIBLES ? Así fueron agredidos los aficionados del Atlas en “La Corregidora” https://t.co/POcFHrZxB8
: @Emergente13 pic.twitter.com/O6M4kHbqFC

— La Silla Rota (@lasillarota) March 6, 2022
“El Betito” habría llevado a integrantes de su grupo delictivo para agredir a la barra contraria, de acuerdo con el testimonio de un aficionado a los Gallos Blancos, recabado por el diario Reforma. Agrega que “le pusieron un cuatro” a la afición del Atlas, razón por lo que la seguridad del estadio no habría intervenido durante los hechos violentos.

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UNA LARGA HISTORIA
La inseguridad en el balompié mexicano ha pasado de incidentes como el registrado el 26 de marzo de 1939 entre fanáticos de los equipos Asturias y Necaxa que originó la quema del estadio ubicado en el Parque Asturias, hasta escenas donde el Ejército ha cateado instalaciones de futbol para buscar a integrantes del cártel del Golfo o manifestaciones de aficionados para exigir la liberación de un directivo detenido por el gobierno federal por supuestos vínculos con La Familia Michoacana.

Los registros hechos por la prensa deportiva, así como a través de las transmisiones televisivas muestran cómo la violencia en los estadios se ha incrementado en las últimas décadas, principalmente a finales de la década de 1990.

Las disputas comenzaron a centrarse entre los equipos Pumas de la UNAM y América a partir de la aparición de las barras. Los disturbios se daban, tanto en las inmediaciones del estadio, como en su interior. Al paso de los años, otros equipos fueron optando por patrocinar a barras, lo cual llevó a diferentes altercados.

En 2003 un joven de 21 años fue impacto en la cara con un proyectil en un partido entre Guadalajara y Jaguares de Chiapas. La agresión lo llevó a perder un ojo.

Durante un encuentro entre el club América y Sao Caetano de Brasil, disputado el 11 de mayo de 2004 en el estadio Azteca, integrantes de la barra la Monumental ingresaron al estadio para agredir a los jugadores y equipo técnico del equipo sudamericano.

En el encuentro entre Morelia y Cruz Azul, del torneo Clausura 2011, jugadores, directivos y aficionados pelaron al interior del campo. En 2014, en el Estadio Jalisco, aficionados de Chivas golpearon a elementos de la policía en una de las cabeceras del inmueble. Los elementos de seguridad eran superados en número, por lo que muchos fueron pisoteados, despojados de cascos y escudos por cientos de aficionados rojiblancos.

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Al finalizar un partido de la liguilla del Clausura 2015 aficionados del Atlas comenzaron a ingresar a la cancha con la intención de herir a propios jugadores y cuerpo técnico de Atlas, luego de perder contra las Chivas. En el Clausura 2016 Santos venció a Tigres por marcador de 2-1, esto ocasionó que aficionados de ambos equipos protagonizaron una pelea, en donde se lanzaron objetos como botes de basura y cubetas.

Ese mismo año, La Copa MX fue testigo de una disputa entre seguidores de San Luis y Tigres. El duelo tuvo que detenerse. Las familias tuvieron que ingresar al terreno de juego para resguardarse de la gresca.

En febrero de 2017 aficionados de Veracruz y Tigres comenzaron a agredirse en el estadio Luis Pirata Fuente. Dos años después, en 2019, una riña previa al Clásico Regio que disputaron Rayados y Tigres, dejó un aficionado gravemente herido y varios lesionados luego de que un automovilista intentó atropellar a seguidores rivales.

CÁRTELES EN EL BALOMPIÉ MEXICANO
La participación del narcotráfico en el balompié mexicano no es algo nueva, al ser reconocida a través de investigaciones iniciadas por la Procuraduría General de la República (PGR), hoy Fiscalía General de la República (FGR), por lavado de dinero de cárteles mexicanos y trasnacionales, principalmente de Colombia.

La incursión del narcotráfico en el futbol mexicano, originó que el 19 de mayo de 2007 elementos del Ejército catearon las instalaciones del estadio Tamaulipas de este municipio, del equipo de futbol de Tampico Madero en la búsqueda de integrantes del cártel del Golfo que se encontraban en la zona de oficinas y vestidores.

Un año después, el 8 de octubre de 2008, elementos de la extinta Procuraduría General de la República (PGR), hoy, Fiscalía General de la República (FGR), detuvieron en las instalaciones del Club América en Coapa a Wenceslao Álvarez Álvarez, propietario del equipo de futbol de segunda división “Mapaches”, por una investigación que lo relacionaba con La Familia Michoacana.