Una curita no sirve contra la hemorragia», Urzúa sobre plan vs covid

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Pese a que Andrés Manuel López Obrador asegure que para 2020 «tampoco» habrá déficit del Producto Interno Bruto -en 2019 la economía mexicana se contrajo 0.1%-, asegura el exsecretario de Hacienda y Crédito Público de la administración de Andrés Manuel López Obrador, Carlos Urzúa, que tras la pandemia de covid-19 (de la que actualmente en el país se cuentan 8 mil 261 casos y 686 muertes) y la crisis económica que trae consigo, el PIB caerá alrededor del 5%

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«Esto porque durante la contracción económica por la que estamos pasando los ingresos tributarios se caerán entre 1.5 y 2 veces por cada punto que se contraiga el PIB, y porque, tras la caída del precio del petróleo y la rebaja en las notas crediticias de Pemex y de CFE, se requerirán este año al menos dos puntos del PIB para mantener apenas a flote al sector energético», detalla Urzúa en su columna de este lunes para El Universal.

«El gobierno federal está, desde hace ya varias semanas, más que pasmado. Se quedó literalmente agarrotado: no tiene ni idea de qué hacer ante la crisis económica. Apenas atina a dar palos de ciego a diestra y siniestra, y sigue afirmando que este año «tampoco» habrá un déficit público», escribe.

Por otra parte, el ahora profesor titular del Tec de Monterrey, afirma que desde principios del año hasta mediados de este mes de abril, el número de trabajadores que han perdido su empleo dentro del sector formal ronda los 500 mil, «y esa cifra se duplicará, al menos, durante el resto del año (algunos pronósticos, sin embargo, ya predicen un millón y medio de desempleados)».

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«Aunque supuestamente no hay que preocuparse mucho, porque el gobierno federal ya anunció, con bombo y platillo, que todo se resolverá con 25 mil millones de pesos (0.1% del PIB), los cuales se repartirán entre un millón de empresas de todos los tamaños. Ese pequeño monto podría ayudar, sí, a micro y pequeñas empresas en la informalidad, pero es obvio que una curita no sirve de nada para contener una hemorragia».

En este sentido, Urzúa hace mención de la necesidad de una «política laboral de envergadura» que pueda implementarse «de manera urgente, inmediata». «Los empleos en el sector formal deben ser defendidos a capa y espada, no solamente por el bienestar del trabajador mismo, sino también por el de su familia y el de la empresa donde trabaja», apunta.

Así, expone el exfuncionario, «la manera más obvia y expedita de apoyar el empleo formal es a través de una exención temporal de las aportaciones a la seguridad social que hacen el trabajador y su patrón tanto para los servicios del IMSS, como para la Afore correspondiente y el Infonavit».

Al respecto, detalla que dicho apoyo podría limitarse a los trabajadores que ganen hasta cinco salarios mínimos (el grueso de la fuerza laboral) y extenderse al menos durante el trimestre actual, si no es que hasta final del año. Además de que el estímulo fiscal podría dirigirse sobre todo a los sectores que han tenido que cerrar ante la cuarentena, «las llamadas industrias no esenciales».

«Esa medida puede además coadyuvar en la posible recontratación de quienes perdieron su empleo durante el primer trimestre del año. Pero si no es así, en el caso de aquellos que estén realizando un retiro parcial por desempleo en su Afore, el gobierno federal puede aportar las sumas correspondientes durante el resto del año. De esa manera, además de no perder dinero, al desempleado no le descontaría el IMSS, de manera proporcional, sus semanas cotizadas».

En manera de conclusión, Urzúa dice que «más de una docena de gobiernos estatales ya han emprendido, con sacrificios pero también con visión, un camino similar al anterior. De manera correcta, ya han diferido el pago o de plano exentan el impuesto estatal sobre nómina al que están obligadas sus empresas».

(diego joaquín)