Las tres “muertes” de Debanhi Escobar… ¿y el abuso sexual?

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MONTERREY. – De la contusión profunda de cráneo, a los golpes en la cabeza, y a la asfixia finalmente, son los dictámenes – al menos hasta ahora- de las “tres” muertes que ha tenido Debanhi Susana Escobar.

En abril 27, la Fiscalía de Justicia dio a conocer en su dictamen tras la autopsia, la primera, que la joven murió por contusión profunda de cráneo en la región frontal, y que cayó aún con vida, al interior de la fosa de la cisterna. Aquí no se habló de un posible abuso sexual.

Sin embargo, Mario Escobar, padre de la joven no estuvo de acuerdo con el resultado, acusó muerte, feminicidio y abrió un conflicto contra las autoridades.

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Escobar sostuvo que la Fiscalía mentía, que protegía al o a los asesinos de su hija y prometió que llegaría hasta el fondo para encontrar la verdad, por lo que contrató a un perito internacional, un guatemalteco.

LA “SEGUNDA MUERTE” DE DEBANHI
El 12 de mayo, el dictamen del perito no oficial para las autoridades arrojó que Debanhi murió por varios golpes en la cabeza con un objeto punzocortante, además de que, si hubo una violación sexual, en tanto descartó un ahogamiento con el agua de la cisterna.

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Para entonces, Mario Escobar solicitó el apoyo del gobierno federal, quien estableció el compromiso de ahondar en las investigaciones, por lo que se obtuvo el permiso de un juez para exhumar el cuerpo de Debanhi el primero de julio.

Sepultada en un cementerio de un ejido en el municipio de Galeana, a unos 240 kilómetros al sur de Monterrey, el cuerpo fue llevado a Monterrey para la tercera autopsia.

AUTORIDAD FEDERAL ECHA ABAJO PRIMERAS DOS AUTOPSIAS
El lunes 18 de julio y con la presencia de la Fiscalía estatal, el Instituto de Ciencias Forenses del Poder Judicial de la Ciudad de México informó sus resultados: Debanhi murió por asfixia por sofocación por obstrucción de orificios respiratorios, descartó la violencia y agresión sexual y su muerte se registró entre tres y cinco días previos al encontrar su cuerpo el 21 de abril.

“DEBANHI FUE ULTRAJADA POR LAS AUTORIDADES”
Desde los puntos de vista religioso y de las leyes respectivamente, Debanhi fue ultrajada y dañada en su dignidad humana, en su cuerpo, al no decirse la verdad en los resultados de las autopsias, afirma José Manuel Guerrero Noyola, sacerdote de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en el municipio de los Herrera, y además activista social, luchador en favor del medio ambiente, y que el mismo se califica como “un padre de izquierda”.

“Desde el punto de vista religioso, Debanhi fue ultrajada en su dignidad humana, crucificada, no solo dañaron su cuerpo, sino su alma, su integridad. El mandamiento de la Ley de Dios es claro: No matarás, toda persona merece respeto por parte de la sociedad”, explica el sacerdote, a quien comúnmente se le ve en todas las protestas sociales en favor de desaparecidos, feminicidios, problemas ecológicos e injusticias.

“Pero no solo fue ultrajada por quienes le hicieron ese daño, fue ultrajada por las autoridades, que no dijeron la verdad, si protegieron intereses no lo sé, pero no dijeron la verdad, tantas autopsias todo eso, implica que no se dijo la verdad”, añade el Padre Chema, como es conocido el sacerdote.

 

Debanhi desapareció la madrugada del 9 de abril tras acudir a una fiesta con unas amigas en una quinta en el municipio de Escobedo, su cuerpo fue localizado el 21 del mismo mes dentro de una cisterna en desuso del Motel Nueva Castilla, todo en un área a la redonda donde estuvo.

CASO DEBANHI MUESTRA DESHUMANIZACIÓN HACIA LAS VÍCTIMAS
Para el Padre Chema, lo que se hizo a Debanhi y a muchas otras mujeres es un pecado que clama al cielo: “Lo que Dios más ama del ser humano es su alma, su corazón y lo que más enriquece a un ser humano es la dignidad que recibió de Dios”.

“Todo lo que pasó hasta ayer muestra la burla de las autoridades, hacia las mujeres, muestra desprecio, insensibilidad, deshumanización hacia las víctimas”.

 

“A Debanhi la nombramos, pero al nombrarla a ella nombramos a todas las mujeres que son víctimas, criminalizadas, tratadas como objetos, de la que borraron su memoria y el daño que se les hizo. Este daño a la dignidad humana de las mujeres es un pecado que clama al cielo, muy grave que causa condena sobre aquellos que no nos arrepentimos”, sentencia el sacerdote activista.