Indiferencia en México ante feminicidio infantil: ONG

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MÉXICO 20 DE JULIO DE 2018 (La Silla Rota).- Ana Lizbeth de 8 años, Estrella de 7 años y Marlene de 9 meses fueron asesinadas esta semana en menos de 24 horas y en estados de la República distintos. Dos de ellas sufrieron violencia sexual. Estos tres casos no son aislados, forman parte de un fenómeno que hasta el momento ha permanecido invisibilizado.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) se contabilizan 821 defunciones femeninas como presunción de homicidio de niñas de 1 a 14 años de edad, 20% de estos asesinatos fueron cometidos en contra de niñas de menos de 1 año.

Según María Selguero, la creadora del mapa de feminicidios en el país, en los últimos siete meses han asesinado a 43 niñas de cero a 12 años; en el 2017 a 73 y en 2016 a 64. Mientras que Frida Guerrero, quien documenta desde hace tres años casos de feminicidios y en especial infantiles, lleva contabilizados 46 en lo que va del 2018.

La activista Guerrero, quien fue pieza fundamental para esclarecer el asesinato de “calcetitas rojas”, una pequeña que fue asesinada en el Estado de México el año pasado, refirió en entrevista con LA SILLA ROTA que el tema del feminicidio infantil en México no es nuevo.

“Lamentablemente pocas veces se ha volteado a ver. Me parece muy grave que en menos de 24 horas hayan sido asesinadas tres niñas en México. No paso de la indignación. Ha habido feminicidios de otras niñas este año y el escándalo no es general por todas. No se está tomando con la seriedad que se debería, ya que no son tres, sino 46 niñas en este 2018”.

Comentó que la característica de este tipo de feminicidios es que las víctimas son niñas de cero a 14 años, asesinadas dentro de un círculo de confianza, familiar y la mayoría de estas pequeñas son asesinadas a golpes por las madres o violadas y asesinadas por los padrastros o familiares cercanos.

“En estos tres años, desde 2016 que he estado documentado casos e historias me he percatado que pareciera que indigna más la muerte de un perro, que el asesinato de una niña. Pareciera que necesitamos que las niñas sean asesinadas en otros países como en Colombia, Perú o Argentina, nos indignamos con esos casos, cuando tenemos a tantas niñas que han sido violadas y abandonadas como basura, y rara vez nos indignamos con esto”.

“Nos faltan Ana, Estrella, Marlene, Hanna, Valentina…”

El pasado 15 de julio en el municipio de Juárez en Nuevo León, la pequeña Ana Lizbeth de 8 años esperaba a que su mamá saliera del trabajo cuando fue raptada por un hombre, quien al parecer era su vecino. Ya estaba oscuro cuando desapareció. Una cámara de videovigilancia captó al sujeto que se la llevó.

Sus padres, familiares y amigos la buscaron sin éxito por los alrededores. El lunes por la mañana levantaron la Alerta Amber y un día después: el 17 de julio fue encontrada sin vida y con signos de violencia sexual en un lote baldío a 500 metros de donde fue plagiada.

Desde su desaparición, el hecho causó la indignación entre la sociedad regiomontana y ocasionó la pronta movilización de la policía. Con las imágenes de la cámara se pudo identificar al hombre de 37 años y se supo que estuvo preso de 2007 a 2014 por violación, y luego de su liberación fue acusado por abuso sexual de una menor de 14 años sin que se le detuviera por ese hecho.

La mañana de este jueves fue capturado como el principal sospechoso del rapto y asesinado de la niña Ana Lizbeth, gracias a la información proporcionada por la ciudadanía, informó la Fiscalía de Justicia de Nuevo León.

Ese mismo 17 de julio, en León, Guanajuato, falleció Marlene de 9 meses de edad cuando era llevada al hospital por su abuela. Tenía golpes en todo su cuerpo y una cuchillada en el rostro. Autoridades municipales señalaron al padre como presunto responsable del feminicidio de la bebé.

De acuerdo al relato de la fiscalía estatal, testigos refieren que durante la madrugada del martes, la niña fue golpeada en su hogar, mientras se escuchaba el llanto. La causa de la muerte fue fractura cráneo encefálica, según el reporte médico.

El papá fue detenido y la mamá se encuentra en calidad de testigo. La Procuraduría local afirmó que se abrieron dos carpetas de investigación por los delitos de homicidios en grado de parentesco y maltrato infantil.

En Altamira, Tamaulipas, Estrella de 7 años fue violada y asesinada de 20 puñaladas en su dormitorio. Cuando sus padres acudieron al cuarto debido a los ruidos que escucharon, su hija sangraba. Al llevarla al hospital falleció. Esa misma mañana vecinos de la colonia encontraron al presunto asesino colgado de un árbol.

Frida Guerrero indicó que la mayoría de los casos de asesinatos a niñas ocurre en la sombras y permanece en la impunidad. Sólo la presión mediática genera que haya justicia y eso ocurre muy poco.

“No todo el mundo voltea a ver el tema del feminicidio infantil porque además creen que es de vez en cuando. Esto son todos los días. Hay niñas que se quedan invisibilizadas. Tenemos generaciones que crecieron sin reglas, por eso es fácil que un niño de 12 años asesine a su prima en Durango por celos o por eso es tan fácil que en Guanajuato un menor de 14 viole a una niña de 6 años y con toda alevosía la entierre en su patio”.

Con el mensaje de impunidad por parte de las autoridades ayuda a que en lugar de disminuir, crezca el fenómeno. “Si hay una responsabilidad tanto social, de recomponer el tejido social como institucional para que de verdad se trabaje en prevención”.

El 1 de junio, Hanna Haromi fue arrojada por su madre a un barranco. Esto le ocasionó muerte cerebral y 11 días después falleció en el hospital de Cuautitlán, Estado de México. La niña no estaba registrada, relató la también periodista.

A finales de abril, en Huajapan, Oaxaca, una bebé de un año y medio fue violada por su padrastro.

En Michoacán, Valentina de cuatro años, fue violada y asesinada por el padrastro, quien está prófugo, y al igual que él muchos hombres que asesinaron niñas están libres. “Tenemos que voltear a verlas más”, dijo Frida.

“Asesinan a niñas porque pueden”

Nahyeli Ortiz, directora de la asociación civil Justicia Pro Persona, apuntó que el feminicidio es la muerte de una mujer por un ejercicio de poder.

“Desde la normatividad, la mujer se considera en cualquier etapa de su vida. Lo que ha sucedido es que vivimos en una sociedad donde la perspectiva de la niñez, todo lo que tiene que ver con los derechos de la infancia han sido poco considerados. Eso ha implicado que en términos culturales la muerte de niñas no se ven como feminicidios”.

Añadió que se habla del maltrato a las niñas o niños en contextos escolares, dentro del propio hogar. Sin embargo, esa violencia que se cataloga como familiar en muchas de las ocasiones tiene un riesgo de muerte.

“Las lesiones que se infieren en las niñas es poco identificadas como tentativa de feminicidio. Es más la normalización de un castigo. Hay una serie de acciones que no ubicamos como elementos de castigo grave, que van desde lo físico hasta lo psicológico. Culturalmente estamos en una sociedad adultocéntrica, que imposibilita poder ubicar esta violencia contra las niñas como violencia de género”.

El hecho de identificar a las niñas a partir de estos elementos culturales como personas débiles, frágiles, sumisas, vinculadas con la ternura, hace mucho más propicio que se considere que sus cuerpos les pertenecen a los padres o a los tutores.

“Esta idea torcida del cuidado que corresponde en términos cronológicos, físicos y hasta morales de las niñas y niños abre un campo de permisibilidad para que bajo esa crianza se ejerza violencia sutil, media y grave que llega hasta la muerte”.

En relación a los tres casos de las niñas asesinadas en menos de 24 horas, Ortiz señaló que tienen que ser investigados bajo los estándares internacionales donde México se ha comprometido, sino particularmente, bajo la óptica de la perspectiva de la niñez, tratando de cumplir todo lo que señala la convención de los derechos de la infancia.

Es necesario, agregó, que se apliquen los protocolos que cuenta cada unos de los estados de la República en materia de investigación de feminicidio.

“Estos casos tienen que llamar suficientemente la atención para que se implementen acciones de manera preventiva”.