«Fui a ver a Ghost y no sé si tengo covid, hasta que me ponga grave»

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El 3 de marzo la banda de hard rock Ghost cerró su gira «A Final Gig Named Death» en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México ante 12 mil 500 personas. Sólo 15 días después se informó que la primera víctima mortal de coronavirus en México estuvo presente en este concierto.

Verónica, una joven de 28 años que vive en la capital del país, también asistió la noche de ese martes al concierto y posteriormente comenzó a tener síntomas de enfermedad respiratoria, aunque vive en la incertidumbre de si se trata de covid-19 o es otro padecimiento ya que no le hicieron la prueba en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER).

«No sabemos si lo tenemos o no, ni sabremos a menos que estemos graves o que mi mamá se enferme y tal vez a ella le hagan la prueba o que tuviéramos el recurso económico para pagar un privado, pero eso, no sucederá», declaró Verónica en entrevista con LA SILLA ROTA.

Relató que después del concierto estaba afónica, pero pensó que era porque gritó mucho. El 6 de marzo se empezó a sentir mal, tenía dolor de garganta horrible, tos seca, dolor de cabeza, algo de fiebre 37.5 grados y fatiga, fue al doctor y le recetó algunos medicamentos.

Tres días después se sintió peor, por lo que fue al Instituto Mexicano del Seguro Social, aunque para entonces ya no tenía fiebre, tenía otros síntomas, por ejemplo, no podía deglutir por el dolor de garganta y la cabeza le dolía mucho, le mandaron un nuevo tratamiento y le aplicaron una inyección para que se abriera su garganta.

Cuando terminó el tratamiento seguía sintiéndose mal, volvió al Seguro Social y le dieron otros medicamentos, pero no se ha recuperado. Asimismo, su hermano presentó síntomas y fue con un médico particular, quien le dijo que si no mejoraba fuera al hospital.

El 18 de marzo se informó que la primera víctima mortal de coronavirus en nuestro país asistió al concierto de la banda sueca Ghost, lo que hizo pensar a Verónica que quizá sus síntomas podrían ser a causa de este virus, ya que en el evento estuvieron en contacto con personas del extranjero.

Debido a comentarios que le hicieron y por el temor de contagiar a su mamá, ella y su hermano decidieron ir al INER. Los doctores los revisaron y les dijeron que cumplen con la definición de casos sospechosos por los síntomas que tienen y porque tuvieron contacto con personas de Estados Unidos y de Europa, «sin embargo, al no tener dificultad grave de respirar, fiebre alta o factor de riesgo, no pueden hacernos la prueba de covid», dijo.

Los médicos del INER les recetaron medicamentos y les indicaron que permanecieran en su casa evitando tener contacto con su madre para no contagiarla, esa es justamente la mayor preocupación de esta familia.

Para Verónica las medidas que se toman para hacer la prueba no son las más convenientes: «Si sólo haces pruebas a casos graves, personas con factores de riesgo o personas que sabes estuvieron en contacto con un caso confirmado es cierto que cubres cierta parte, pero te estás esperando a que las cosas escalen».

«Me pregunto, ¿habrá más personas portadoras por ahí? ¿Qué pasaría si una persona que está enferma, a la cual no le hicieron la prueba, tiene contacto con alguien vulnerable? ¿Realmente es necesario esperarse a que alguien, tal vez, se ponga mal para hacer la prueba?», cuestionó la joven mujer.

Verónica está haciendo home office ya que en la empresa en donde trabaja les dieron autorización de trabajar de esta manera desde antes que se dieran las indicaciones de sana distancia. A pesar del tratamiento continúa con tos, dolor de garganta, dolor de cabeza y del cuerpo, así como dificultad para respirar sobre todo por la noche.

«Pero estoy mejor que cuando empecé con todo esto, aclaro que no sabemos si es covid-19 o no, sólo estoy enferma y debo de seguir indicaciones y tratamiento para mejorar, debo confiar en el médico que me revisó, ciertamente confío más en el del INER que en los que me vieron del IMSS», expresó.

(María José Pardo)