Empecé convencido, sin dudas

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Especial para AFN
¿Y si ganan los dos…?
Por: Marco Antonio Domínguez Niebla

RUSIA 8 DE JULIO DE 2018.- “Voy Croacia”. Y media hora después, la convicción de arranque puesta a prueba. Preludio de lo que se venía. El golazo del ruso Cheryshev y la respuesta croata sin demora, inmediata. Cabezazo de Kramaric en jugada de Mandzukic. Par de goles en apenas ocho minutos de los 120 que estaban por jugase en Sochi, una de esas ciudades desconocidas por la mayoría un mes atrás y que ahora suena tan familiar. Juego nuevo. Los rusos no fueron los de su salida anterior, agazapados en espera de su rival sin interesarse en la pelota.

Croacia no es España. Y Rusia, lejos de replegarse, fue por el juego al tú por tú con Modric, Rakitic y compañía, ahora sí jugando como lo hace el dueño de casa, mucho más parecido al de la primera ronda que al de la fase previa. Toma y daca sin dominador absoluto, sin injusticias, sin que uno mereciera más que el otro.

Tampoco menos. Tiempos extra. Y en el primero de los lapsos de cuarto de hora, Vida, el jugador croata de melena sujetada, alcanzó una pelota aérea que se coló lento, dramáticamente. Para entonces no sabía si celebrar mi pronóstico, mi deseo inicial. Los rusos, en defensa de su territorio, de no verlo mancillado, hacían lo posible por no ceder, por seguir en la pelea.

Y los croatas, fieles a su espíritu inquebrantable, hecho a base de disputas intestinas, correspondían en el intento de conservar la ventaja en ruta a la semifinal mundialista, como en el 98. Entonces un ruso de apellido Fernandes (así con ese al final), descolgado desde la defensa y suspendido en el corazón del área croata, asestó el cabezazo de la supervivencia.

Empate a dos, emocionante, digno de cualquier instancia mundialista entre los aspirantes a sinodal del gigante resucitado, la Inglaterra tranquila y sin sobresaltos para el dos por cero durante su comparecencia frente a los suecos. Así el asunto trasladado al límite. Penales.

Aciertos y falla de ambos lados. Ya en ese momento, cómo podría alguno de los contendientes merecer la derrota. Cada uno con sus virtudes había hecho lo suficiente para llegar a ser uno de los cuatro mejores. ¿Podía entonces lamentar lo sucedido? ¿Preferir a uno sobre el otro? Pero aquella frase tan trillada como certera de que sólo uno puede ganar hubo de aplicarse.

Croacia, como lo supuse convencido al principio de los más de 120 minutos de drama, ha avanzado, es semifinalista. Cumplido ese periodo, Rusia, como lo supuse sin saber lo que era capaz de dar, eliminada en cuartos de final de su mundial. Al final, nadie perdió.

*El autor es colaborador de AGP Deportes.