Denuncia contra Lozoya era «legalmente inevitable y éticamente obligatorio»: Scherer

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Julio Scherer, Consejero Jurídico de la Presidencia, aseguró que la denuncia contra Emilio Lozoya, exdirector de Petróleos de México (Pemex), era legalmente inevitable, éticamente obligatorio y una urgencia sustancial para México.

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En una columna publicada en el diario estadounidense The Washington Post, Scherer explicó que la compra que Pemex realizó de Agro Nitrogenados era «agravioso no sólo por el monto de la afectación al patrimonio de los mexicanos, sino porque constituye otro emblemático símbolo de la corrupción política que tenía que ser expuesto».

Afirmó que la planta de urea y fertilizantes «es una burla y un monumento a la corrupción», pues no funcionó, tenía muchos años detenida.

«Había que denunciar no sólo por tratarse de un acto que afectó gravemente los intereses económicos del país —la operación involucra alrededor de 11 mil millones de pesos (275 millones de dólares)—, sino para poder exponer las causas mismas que generan la corrupción: la arrogancia de los que se consideran intocables y el desprecio que tienen para con los intereses del Estado aquellos que, por su ambición personal, no reparan en enriquecerse a costa de los recursos que son de todos los mexicanos», escribió Scherer.

«La denuncia sirve no solo para buscar reparar el daño económico y mandar un mensaje de combate a la corrupción, sino para dejar en claro que no permitir la impunidad es hacer manifiesto que todos debemos conducirnos sin soberbia, con austeridad. Es, a su vez, una propuesta hacia todos para conducirnos con honestidad. Por eso se hizo pública.»

Aseveró que Pemex destinó muchos recursos para la habilitación de la planta, mucho más de lo presupuestado, que no sirvió para nada.

Los ejecutivos de la petrolera, dijo, ignoraron la opinión de la firma consultora Booz & Company, la empresa Jacobs y del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales, de que la compra de la planta implicaría un costo mucho mayor al presupuestado para su rehabilitación y puesta en marcha.

«Al final, esa planta fue un elefante blanco más. Otra burla. La corrupción daña en lo económico, pero la altanería que la motiva lesiona a la República en sí misma: genera desesperanza en la sociedad, produce desánimo en el día a día y pone condiciones para el resentimiento», escribió Scherer.

«Es un deber, un imperativo para producir la confianza que se necesita para reconciliar a todos los ciudadanos con la idea de respetar las leyes. Si estos ciudadanos no confían en sus gobernantes, tienen motivos para, a su vez, no cumplir con las leyes.»

(Mauricio Oblea)