Choque de proyectos: lo que está en juego el 6 de junio

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El próximo 6 de junio, 93 millones de mexicanos elegirán el destino del país para los próximos tres años. Éste se definirá entre dos proyectos políticos: el que abandera la oposición, con la alianza «Va por México», y el que encarna el mismo presidente Andrés Manuel López Obrador y sus partidos aliados en la coalición «Juntos Hacemos Historia».

Aunque la oferta política incluye partidos como Movimiento Ciudadano, que decidió no aliarse en el bloque opositor, y los nuevos institutos políticos como Redes Sociales Progresistas (RSP), Fuerza por México y el Partido Encuentro Solidario (PES), estos juegan un papel menor, pues su proyecto es de alcance local, más que nacional.

Expertos consultados por La Silla Rota aseguran que ninguno de los dos bloques propone un rumbo específico para el país, lo que podría derivar en un choque y estancamiento de la agenda política para el segundo trienio de López Obrador. Incluso, advierten una posible radicalización de los proyectos, lejos de abonar al debate democrático.

Para Vidal Fernando Romero, profesor investigador del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), las elecciones intermedias de este año son «una clásica elección entre quien tiene el mando y el retador», y mantienen una lógica más regionalizada que nacional.

«La discusión sobre el rumbo nacional está más entre las élites políticas, en la metrópoli y entre quienes leemos noticias, informes, estadísticas. Estas elecciones tienen una lógica más bien local, no creo que definan un rumbo nacional, pero, en la Cámara de Diputados, se perfila que Morena pierda muchos votos, eso es una realidad», adelantó.

La encuestadora Oraculus perfiló, esta semana, que al partido del presidente no le alcanzarían los números para obtener la mayoría absoluta, por sí mismo. Incluso, la mayoría calificada, necesaria para las reformas constitucionales, es difícil de alcanzar, incluso con las alianzas legislativas que han armado con el PT, el PES y el PVEM.

En la Ciudad de México el panorama no es más alejado de lo que prevén los especialistas para la integración de la Cámara de Diputados. Actualmente, Morena detenta la mayoría legislativa en la capital del país y un gran número de los diputados, que llegaron a la primera legislatura, buscarán su reelección, pero no con mayoría absoluta.

Una posible derrota de Morena en la integración del Congreso podría radicalizar su agenda legislativa, incluso, contra los órganos autónomos, más que abrir el debate que lleve a una negociación con la oposición; así lo consideró Arturo Sánchez, exconsejero electoral y profesor investigador del Tecnológico de Monterrey.

«Ambos proyectos parten de los mismos problemas reales: la pobreza, la inseguridad, la crisis económica; pero lo ven desde realidades distintas. Lo único seguro es que unos quieren seguir con la política de López Obrador y otros quieren revertirla, ni siquiera tienen propuestas claras, solo van unos contra otros», refirió.

Sánchez incluso equiparó la alianza legislativa de este año, entre el PANPRI y PRD, con el «Pacto por México«, que estos partidos firmaron al inicio del sexenio de Enrique Peña Nieto. «Suenan mucho a la agenda de hace años, solo oponerse a lo que no representan».

OTROS PARTIDOS ¿ESQUIROL O TERCERA VÍA?

Movimiento Ciudadano advirtió, desde 2018, que no irían en alianza con los partidos de la oposición –ni con Morena– para la elección de este año. A decir de su coordinador nacional, Clemente Castañeda, buscan probar que tienen la fuerza suficiente para proponer un candidato presidencial rumbo al 2024.

Vidal Fernando Romero consideró que la decisión obedece, más bien, a la realidad del propio partido, que no está lo suficientemente unificado a nivel nacional, sino que actúa como una «cadena de franquicias», que no tiene forma homogénea, ni siquiera en el Congreso federal.

«Movimiento Ciudadano, en parte, obedece a esta tendencia con la que nació desde que era llamado Convergencia. Es un partido de franquicias que, dependiendo la zona, se parece más al PAN, en otros lugares más al PRI, y en otros más a Morena. Incluso, sus integrantes han militado en otros partidos, pero es destacable que le apuesten más a atraer cuadros de la sociedad civil que de otros partidos«.

El académico del ITAM también advierte que los partidos con reciente registro, y quienes no pueden ir en alianza en estas elecciones, es posible que pierdan el registro, si no todos, al menos uno o dos. «Es increíble que sigan existiendo partidos, como el PRI o el PRD, y que los pequeños prácticamente no tengan oportunidad, es parte de lo que nos debe el sistema de partidos en México», declaró.

Pero a Movimiento Ciudadano, alejarse de la oposición y del partido en el poder le ha resultado en una franca ventaja, al menos en dos estados, Campeche y Nuevo León, donde se acerca al triunfo, de acuerdo con encuestas locales. La situación se replicaba en Sonora, pero su candidato, Ricardo Bours, declinó en favor del candidato de «Va por México», Ernesto Gándara.

MORENA PIERDE TERRENO

De acuerdo con la consultora Integralia, según el reporte de preferencia electoral que entregó en abril pasado, en las elecciones para gobernador de 15 estados, Morena ya no acapara los resultados. El partido en el poder pasó de tener 14 entidades con alta preferencia, a solo tener avanzada en siete u ocho.

Sin embargo, el partido sí podría convertirse en el que tenga mayor relevancia regional, con 13 o 14 gobiernos estatales. Hasta ahora, el PRI es el que más entidades gobierna, con 12. Algunos gobiernos que puede arrebatar Morena son Guerrero, Zacatecas, Michoacán, Nayarit, Tlaxcala y Sinaloa.

Desde el inicio del proceso electoral se perfilaba que el PAN mantuviera Querétaro, y las preferencias se mantienen; pero se han sumado para la alianza opositora la posibilidad de mantener Guerrero, Chihuahua, Baja California Sur y San Luis Potosí.

En el panorama se repite para las alcaldías capitalinas. En 2018, el partido ganó 11 demarcaciones, de las cuales, siete alcaldes buscan ser reelectos. Se trata de Vidal Llerenas, en Azcapotzalco; Francisco Chiguil, en Gustavo A. Madero; Armando Quintero, en Iztacalco; Clara Brugada, en Iztapalapa; Patricia Ortiz, en Magdalena Contreras; Víctor Hugo Romo, en Miguel Hidalgo; y José Carlos Acosta, en Xochimilco.

Una demarcación donde Morena no competirá con el perfil gobernante será en Álvaro Obregón, ahí Layda Sansores prefirió buscar la gubernatura de su estado natal, Campeche. El actual alcalde de CuauhtémocNéstor Núñez buscó la reelección, pero fue derrotado en la encuesta interna por la diputada federal con licencia Dolores Padierna.

Y es justamente en la Álvaro Obregón donde la candidata de la coalición Va por la Ciudad de MéxicoLía Limón, es apoyada por el grupo del operador político del PAN nacional, Jorge Romero, ex jefe delegacional de Benito Juárez y el panista más poderoso de la capital. En la Cuauhtémoc, Dolores Padierna cuenta con el apoyo de su esposo, René Bejarano, pero enfrente está la candidata de «Va por México», Sandra Cuevas, presuntamente cercana al líder de Morena en el Senado, Ricardo Monreal.

INSEGURIDAD Y PANDEMIA, ¿PRIORIDAD?

Los niveles de inseguridad y violencia política que se viven en esta elección han llevado al fallecimiento de más de 40 candidatos y, en total, más de 140 políticos locales, de acuerdo con cifras de Integralia y Etellekt. Para Vidal Romero, que este no sea un tema prioritario para el gobierno es preocupante.

«Me preocupa que, en medio de las elecciones más grandes que ha tenido el país, con el mayor número de eventos violentos contra candidatos; el debate esté en la compra de una refinería, en lo que dice una revista británica, y no en las propuestas en materia de seguridad y de salud, incluso, en la reactivación económica», señaló el experto.

El exconsejero Arturo Sánchez consideró que la polarización que vive el país, con una mayoría más acotada de Morena, no cesará, por el contrario, no hay certeza de que ninguna de las dos partes vaya a ser la que gane verdadera ventaja, y eso recrudecerá los ataques rumbo al final del sexenio.

«Por lo cerradas que están algunas elecciones, seguramente se van a genera litigios jurídicos, eso va a generar más problemas y más división. Existe el riesgo de que, si hay un resultado muy adverso a Morena, el partido se radicalice y eso no le viene bien a nadie».

bl