Chiapas, la segunda entidad con más muertes por masacres en el país

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TUXTLA GUTIÉRREZ.- Un cuerpo envuelto en una bolsa negra, en estado de descomposición y con señas de tortura, fue hallado el 11 de abril de este año en Berriozábal; en ese mismo mes, pero el día 29, apareció otro cadáver en las mismas condiciones, aunque en Tuxtla. El 9 de enero, en Chenalhó, vecinos hallaron dentro un automóvil el cráneo de un menor de edad. Todos ellos son víctimas de atrocidades.

El 13 de abril, ahora en el municipio de Arriaga, elementos policiacos descubrieron tres cuerpos calcinados sobre la carretera, a la altura del cerro La Sepultura; el día 25 de este mismo mes, pero en Mapastepec, una mujer fue asesinada a balazos; le dispararon en la cara y abdomen.

En otro hecho, ocurrido el 19 de enero, una mujer decidió terminar con la vida de su hija recién nacida, en Yajalón, en la región Norte-Selva de la entidad chiapaneca.

Estos hechos son algunos de los resultados de las atrocidades que se han cometido en Chiapas, durante el primer semestre de este 2022, como parte del reporte de la organización “Causa en Común”, misma que coloca a esta entidad en el segundo lugar de la lista en cuanto a víctimas de atrocidades, con un total de 641, solo por debajo de Veracruz (784). Le siguen Michoacán (392), Guanajuato (365) y Baja California (284).

Un país sangriento
En ese lapso, la mencionada agrupación recopiló una serie de sucesos considerados atroces en alrededor de 2,659 notas periodísticas de todas las entidades del país; de ese total, se contabilizaron 3,123 atrocidades y 5,463 víctimas.

Es decir, detalla que se cometieron 250 masacres, fueron halladas 144 fosas clandestinas, se contabilizaron 426 actos de mutilación, descuartizamiento y destrucción de cadáveres; 127 calcinamientos, 856 reportes de tortura, 193 asesinatos de infantes y adolescentes, además de 410 crímenes de mujeres con crueldad extrema.

Asimismo, en el tema de asesinatos, se registraron 11 de defensores de derechos humanos, 12 de periodistas, 34 de actores políticos, 125 de funcionarios y actores de relevancia en materia de seguridad, así como 10 actos considerados de terrorismo, 11 linchamientos, 96 de violación agravada, 28 hechos de esclavitud y trata; 122 intentos de linchamientos; 26 sucesos violentos contra migrantes y 214 actos violentos entre grupos delictivos o contra la autoridad, que generan un impacto en una comunidad.

De hecho, “Causa en Común” afirma que Baja California, Michoacán, Guanajuato, Morelos y Guerrero fueron los estados en donde se generaron más notas atroces, con 249, 217, 205, 149 y 126, de forma respectiva. Mientras que Nayarit (14), Coahuila 16, Aguascalientes (17), Querétaro (21) y Yucatán (25) aparecen en los últimos lugares de la lista. En este apartado, de la entidad chiapaneca se contabilizaron 68 notas periodísticas.

Más a detalle
Según el análisis de “Causa en Común”, de enero a junio, a diario, se registraron al menos 17 hechos atroces; pero fue mayo, evidenció, el mes que contabilizó más (648).

Incluso, esta AC colocó una lista de 40 ejemplos de hechos crueles ocurridos en diferentes entidades de la República Mexicana; uno de ellos fue lo sucedido el 14 de junio en San Cristóbal de Las Casas, cuando grupos armados protagonizaron una balacera, de al menos cinco horas, en la zona del Mercado del Norte de esa ciudad, lo que dejó caos y un muerto.

En general, y comparado con el mismo periodo pero del año pasado, en este 2022 hubo un incremento de 18 puntos porcentuales, pues de 2,643 casos se pasó a 3,123.

Entre los hechos atroces que presentaron un alza significativa están: asesinato de mujeres con crueldad extrema (87%), tortura (100%), asesinato de periodistas (300%), violación agravada (380%), esclavitud y trata (833%) y actos violentos entre grupos delictivos o contra la autoridad, o por parte de multitudes, que generan un alto impacto en una comunidad (756%).

Entrevistado por aparte, Edgardo Buscaglia, académico “senior” de la Universidad de Columbia en Nueva York, especializado en análisis económico del Derecho Penal, lamentó que el alza de la violencia se haya recrudecido de forma rápida en Chiapas.

Es decir, rememoró que los niveles de violencia que se vivían hace algunos años en Tamaulipas o Veracruz ya ocurren en esta entidad sureña, “y eso ya se avizoraba ante la fragmentación del sistema político mexicano, pues cada fracción de los partidos hace tratos criminales con organizaciones diferentes”.

Tarde que temprano, dijo, estos escenarios terminan por observar una pugna entre redes criminales, “hace años Los Zetas tenían un monopolio en Chiapas, por ejemplo, y no había violencia porque tenían ese monopolio, pero ahora vemos que el mismo se terminó”.

Con la aparición de tres o cuatro grupos de la delincuencia organizada, agregó, se comenzó a generar más violencia, “entonces comienzan a asesinar a los policías que trabajan para el grupo contrario, o matan a los políticos locales que están en una agrupación, o a los mismos MP’s; es un proceso de desintegración”.

Para él, dijo, la única manera de evitar todo esto, es que el sistema judicial actúe con mucha efectividad en desmantelar a las redes patrimoniales, de distribución y contrabando.

Por su lado, Royman Nayeli Gutiérrez García, maestra en Estudios Mesoamericanos por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), consideró que, ante este tipo de hechos violentos, es necesario que se impulse más la figura del arqueólogo forense, debido a que es más común que, en cualquier territorio como el mismo Chiapas, existan fosas clandestinas, ante el incremento de desapariciones forzadas.

“Esta disciplina ha llamado más la atención de los medios, a partir de la desaparición de los 43 alumnos de Ayotzinapa (Guerrero), pues intervino un equipo de antropología forense de Argentina”, recordó

En el caso de Chiapas, refirió que la situación en esta entidad no ha mejorado, sino todo lo contrario, “acá las desapariciones van en aumento, luego ya vemos que grupos armados salen a plena luz del día, como lo que ocurrió en San Cristóbal; ya todo el país está igual no hay un lugar seguro”.