Modernizarse con lo que hay

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POR: JORGE ALEJANDRO MEDELLÍN

La Marina y el Ejército van por los detalles finales de sus procesos de modernización en el penúltimo tramo de la administración de Enrique Peña Nieto, caracterizado por los quiebres financieros en la economía nacional, por la devaluación del peso frente al dólar, por la fractura total de sus estrategia de seguridad interna y por el tremendo desgaste de instituciones encargadas de garantizar la paz y la viabilidad del país.

En estas condiciones, los procesos de modernización de Ejército y Marina han quedado afectados por la fractura del presupuesto federal, que pone límites a los planes y proyectos que los altos mandos naval y militar habían previsto para lograr una modernización sin precedentes en el 2018. No será así.

En la Marina la cancelación del proyecto para construir buques oceánicos holandeses Clase Sigma, de la empresa Damen Shipyards, se quedó en el aire. No hay dinero para semejante empresa, dijo Hacienda.

En su lugar, los ingenieros navales se concentrarán en la construcción de cuatro buques de vigilancia oceánica de 1,600 toneladas de desplazamiento, diseñados bajo el concepto operativo de Patrulla Oceánica-Embarcación Interceptora-Helicóptero, que dio enormes frutos hace dos sexenios.

El proyecto implica una inversión de más de 3 mil, 390 millones de pesos, de los que ya se han usado más de 2 mil, 100 millones desde el inicio de la administración. Quedan por ministrarse alrededor de 771 millones y medio durante 2017 y poco más 488 millones en 2018.

En la Sedena la cartera quedó abierta para completar la adquisición de más aeronaves y acabar de pagar las que ya se han recibido en la FAM, ya sea por compra directa o bien por arrendamiento financiero.

La Sedena tiene 91 Programas y Proyectos de Inversión (PPI) en su Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF). De esta cantidad, 14 son PPIs con asignación presupuestaria y 77 sin asignación. De los 14 con asignación, ocho corresponden a compras de material aéreo, refacciones y equipo para la FAM.

Estos 14 PPIs han significado una inversión total superior a los 47 mil 286 millones de pesos en conjunto desde el inicio de la administración y están contemplados en el plan de modernización de la FAM, plasmado en el documento Programa Sectorial de Defensa Nacional 2013-2018, anunciado al inicio del sexenio.

La adquisición de cuatro radares para la vigilancia del espacio aéreo –comprados mediante arrendamiento financiero– ($ 3 mil 235 millones, 547 mil 168 pesos de costo total, de los cuales ya se han pagado en años anteriores $1, 507 millones, 890 mil 146 pesos), así como el pago del jet presidencial y de jet del general secretario Salvador Cienfuegos Zepeda, están contemplados en el paquete de modernización de la FAM, que deberá concretarse según lo planeado en tres etapas que terminarán en el 2030.

El último tramo de dicha modernización prevé, según la Sedena y la Presidencia de la República, la compra de un escuadrón de 24 aeronaves de combate a reacción con las que se sustituirá al envejecido Escuadrón de Defensa 401, el de los Tigres F-5E/F.

El tormentoso panorama financiero dejó sin mayor efecto cualquier previsión o plan para buscar en el mercado a los sustitutos de los F-5E/F.

En los PPIs de la Sedena no aparecen partidas específicas para darle mantenimiento a los Tigres. Tampoco hay asignaciones para anticipar la llegada de nuevos aviones de combate a reacción en los próximos años.

En la imaginaria se sueña con los F-16 Block 30 de segunda mano o con los inimaginados Yak-130 rusos o incluso con una docena de Gripens suecos.

Se vale.

@JorgeMedellin95