Miopía legislativa

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Por: el Independiente

En Morelos, las Cámaras de Diputados se han esforzado por ver cuál es peor, sin embargo, tras hacer un análisis comparativo la XLII legislatura mantuvo una sana distancia con el Ejecutivo, incluso hubo momentos de rispidez entre ambos actores, al extremo de Juan Ángel Flores, entonces presidente de la Mesa Directiva y diputado del PRD, solicitó a la Auditoria Superior de Fiscalización una auditoria al Ejecutivo por parte de los legisladores por el crédito de 2 mil 806 millones dónde hasta el momento no ha quedado claro, pese a que fue exonerado el gobernador Graco Luis Ramírez Garrido Abreu, de todos los señalamientos por malversación de los recursos.

En cambio hoy, Graco Ramírez, tiene sometido al Congreso; desde la composición de la legislatura, los diputados que se mantienen en la oposición han jugado el papel de esquiroles Julio Espín Navarrete, Beatriz Vícera Alatriste, José Manuel Tablas Pimentel, Silvia Irra Marín, Edwin Brito Brito, quienes del PANAL; PRI; PAN, VERDE y PT se pasaron al PRD que encabeza Rodrigo Gayosso Cepeda, hijastro del mandatario. Estos personajes, que con excepción de Espín y Tablas, no mueven ni a su familia pero todos juntos decidieron sumarse a las huestes del grupo parlamentario de los amarillos.

Sin embargo, lo más lamentable y vergonzoso en esta legislatura es que se ha perdido el rumbo y la dimensión de la cordura y de lo antes era anormal, lo que antes era extraño y ajeno, hoy incluso es ya común.

Y es que en ésta legislatura, la LIII, la constante violación a los derechos de trabajadores es normal. Hace algunos meses los trabajadores sindicalizados tomaron las instalaciones por casi nueve meses, para protestar por la reformas a la ley del Instituto de Crédito. Ante ello, ningún diputado se inmutó, se conmovió, o se tomó la molestia de escuchar su petición, simplemente no les importó.

Los trabajadores de confianza hoy son los más afectados, ¿quién los defiende?,¿los diputados?, pero si ellos son los patrones, ellos son sus principales verdugos, los mismos que se han vuelto indolentes e insensibles ante la necesidad de los empleados.

Quizá por ello, los diputados pueden despedir a sus trabajadores con la mano en la cintura, incluso amedrentarlos sino hacen lo que ellos les indican. Les pagan una semana después de la quincena y en cheque, Ahora intentan quitarles sus derechos como la antigüedad, las prestaciones y el aguinaldo. Lo lamentable, es que son amenazas que se están concretando y nadie dice absolutamente nada, todos guardan silencio.

Ahora pretenden despojarlos, quitándolos de la nómina y pagarles por honorarios por medio de cheques, es decir, que ya no firmen nómina, para que no adquieran derechos. Supuestamente porque no hay dinero, pero si el presupuesto que se destina a las dependencias y entidades esta etiquetado, para tal propósito, porque entonces no hay recursos.

Y el motivo es claro, ellos, los diputados del Congreso Local de Morelos, se gastaron el recurso; es decir lo han utilizado para componendas políticas. Y al no existir una contraloría interna al interior del Congreso, no rinden cuentas los diputados. ¿Quién los checa? ¿ Quién los vigila?, ¿A quién le rinden cuentas?, se han convertido en un supra poder.

Hay proveedores que les deben facturas desde el año pasado y les hacen dar vueltas, con el propósito de cansarlos y no pagarles. A reporteros y medios de comunicación les han negado el acceso al interior del recinto parlamentario por considerarlos nocivos para la institución. La crítica en la actual legislatura es un factor incómodo para la tranquilidad y el estado emocional de los legisladores. Por lo que de continuar así, habrá un colapso mayor en cuanto a la representatividad popular… El congreso está en riesgo de colapsare por tanta corrupción y varios millones que desaparecieron de la noche a la mañana sin que haya un solo diputado sancionado o castigado, y entre los cuáles, el principal señalado ha sido Francisco Moreno Merino quien aún aspira a incorporarse al gabinete del perredista Graco Luis.

Lo cierto es que la ciudadanía está cansada de tanto abuso y atropello de los representantes del pueblo, y no será con regalos, despensas y entre de uniformes a jugares como podrán librar el rechazo social que hay hacia las figuras de los diputados. Y por si fuera poco, algunos legisladores están pensando reelegirse; otros piensan participar para otro cargo electoral. Una de dos, los actuales diputados tienen miopía o ceguera absoluta y no quieren darse cuenta que la sociedad los detesta.

Esta columna no refleja la opinión de La Web del Centro, sino que corresponde al punto de vista y libre expresión del autor.