Nuevas voces para el mismo «Mediterráneo»

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Es lo que tienen las obsesiones, que suelen surgir de la forma más absurda. La del músico Amaro Ferreiro con el disco «Mediterráneo», de Joan Manuel Serrat, comenzó en un viaje en coche de Madrid a Galicia, su tierra natal. Aquel día, quiso el destino, que a veces se deja llevar por las musas, que «Discópolis», el programa que conduce y dirige José Miguel López en Radio 3, pusiera ese álbum completo. «Era la primera vez que lo escuchaba entero y me emocionó, me acompañó mucho. Me di cuenta de que era un disco muy importante, de la dimensión que cogía», recuerda Ferreiro, en conversación telefónica con ABC.

Fueron pasando las semanas y el poso de aquellas letras, de los acordes perfectos ideados en su día por Juan Carlos Calderón, iba pesando, cada vez más, en el ánimo del artista gallego, que se vio, sin darse cuenta, escuchando el álbum una y otra vez, de forma compulsiva, animado, también, por lo poco que, todavía hoy, se sabe de él. «Se grabó en Milán, pero nadie sabe qué músicos participaron, parece ser que eran músicos de sesión italianos…».

Así siguió Ferreiro, en bucle, hasta que un día, en mitad de una gira, le propuso al músico y productor Ricky Falkner la idea que, en realidad, llevaba rondándole desde aquel viaje en coche: grabar «Mediterráneo» otra vez. Pero no con la intención de versionarlo, sino de replicarlo, respetando el formato original (orquesta incluida, en este caso, la Sinfónica Victoria de los Ángeles, bajo la dirección de Pedro Pardo) y añadiendo, únicamente, nuevas voces. Una vez tuvo el sí de Falkner, Ferreiro se puso a anotar en un papel los nombres de los cantantes que cada tema le sugería, y le salió un grupo de los que hacen época. El músico «sabía que llamaba con una oferta bastante irresistible, era un regalo, como una especie de sueño infantil» y, claro, «todos» le dijeron que sí.

Plantel

En el plantel de «Hijos del Mediterráneo» (el título alude a uno de los primeros títulos que Serrat barajó para el disco), Jorge Drexler es el encargado de interpretar «Mediterráneo», pues Ferreiro, convencido de que «no es una cuestión geográfica, sino cultural, quería ensancharlo y que tuviera también ese acento latinoamericano». Eva Amaral canta «Aquellas pequeñas cosas» y Xoel López, otro obseso de Serrat, «La mujer que yo quiero». «Pueblo blanco», esa canción «diferente» y «especial» que en principio iba a titularse «María la negra», le corresponde a Depedro, y «Tío Alberto» al hermano del artífice del disco, Iván Ferreiro, porque «si algo caracteriza su carrera es que se lleva bien con toda la profesión». Tulsa se convierte en la niña que evoca a su padre en «Qué va a ser de ti» y Andrés Calamaro se lleva a «Lucía» al tango, mientras a Santi Balmes, cantante de Love of Lesbian, le corresponde esa «declaración de principios sobre la libertad» que es «Vagabundear»:

«Para no olvidarme de lo que fui / Mi patria y mi guitarra las llevo en mí / Una es fuerte y es fiel / La otra un papel». Toda una manifestación vital que, en el contexto actual, pone la piel de gallina.

«Cuando empecé con esto, Serrat estaba siendo muy criticado por el “procés”. Hay que ver las cosas con perspectiva, porque nos olvidamos de la gente que ha luchado por esa libertad que ahora tenemos». Hay que recordar que «Mediterráneo» fue el primer disco que Serrat grabó con canciones propias en castellano, lo que le granjeó no pocas críticas del nacionalismo de entonces. El álbum lo cierran Silvia Pérez Cruz, tan unida a Calella de Palafrugell, localidad donde «Mediterráneo» se hizo realidad, capaz de llevar «a otra dimensión» «Barquito de papel», y Josele Santiago, al que «sienta como un guante» «Vencidos», que Serrat tomó prestada de León Felipe.

Precursor de la Transición

Todo para rendir «homenaje» a un disco que, «sin duda, es el mejor que se ha hecho en este país en los últimos cincuenta años. Es un disco tótem, no lo hemos superado». El mensaje de aquellas letras, escritas en plena dictadura de Franco, «es muy vigente» y el disco resulta plenamente contemporáneo, como si hubiera sido compuesto ayer. «Para mí, Serrat es precursor de toda la Transición, con “Mediterráneo” da un golpe en la mesa. Hizo una cosa espectacular, que fue fijarse en lo que nos asemejaba con otros sitios del mundo, no en lo que nos separaba. Aunó a España con Latinoamérica, Francia, Italia… “Mediterráneo” es la homogeneidad del ser humano», reflexiona Ferreiro.

Aunque el músico puso en marcha este proyecto sin que le importara «mucho la opinión de nadie y Joan Manuel debe estar un poco cansado de que le hagan el enésimo homenaje a “Mediterráneo”», confiesa que hace un par de meses se encontró con él, por casualidad, en un restaurante en Madrid. «Me dijo que lo había escuchado, que era una maravilla, y me dio las gracias». Una bendición que anima a Ferreiro a dar el paso siguiente: presentar el disco en directo, posibilidad en la que ya están interesados «un par de festivales».