Los entremeses cervantinos, la semilla de Festival Internacional Cervantino

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Enrique Ruelas se le contribuye el resurgimiento de la ciudad de Guanajuato por estas presentaciones.

La Plaza de San Roque con sus casas con balcones y escalinatas llenas de flores, cautivó al dramaturgo Enrique Ruelas (1913-1987), al grado que creó especialmente para este escenario natural la representación de los Entremeses Cervantinos, de Miguel de Cervantes Saavedra ( Alcalá de Henares, 1547-Madrid, 1616).

Fue en 1953 que Ruelas, inspirado en el obra de Miguel de Cervantes Saavedra, y apoyado en el Teatro Universitario, creó la semilla de lo que sería el Festival Internacional Cervantino. Como a Ruelas le encantaba que el teatro lo hiciera el pueblo, convocó a las amas de casa, a los comerciantes, maestros, maestros, funcionarios del alto rango y hasta el rector de la Universidad a actuar en este montaje al aire libre.

Esta escenificación callejera, la cual es la obra más representada, en la historia del teatro en México y en el mundo, ya que se ha presentado de manera ininterrumpida. Enrique Ruelas en la Plaza de San Roque.

A decir de Enrique Ruelas Barajas, hijo del creador de los Entremeses Cervantinos, esta iniciativa es una semilla que se ha preservado, prácticamente como una pieza de arqueología, “se siguen representando con algunos actores sobrevivientes de aquellas época en que mi padre todavía dirigía, ya son generaciones de actores que han sucedido a sus padres y a sus abuelos”.

Entremeses Cervantinos, esta iniciativa es una semilla que se ha preservado. El también creador de la Fundación Cervantista Enrique y Alicia Ruelas, precisó que todos actúan sin recibir ningún honorario, solo por el deseo de hacer teatro. “El mayor acierto de mi padre fue haber convocado a la comunidad guanajuatense, a la Universidad y al gobierno para que participaran en esta obra”.

A 32 años del fallecimiento de Ruelas, a 47 años del primer festival, y a 66 años del Teatro Universitario, se le recuerda a quien contribuyó al resurgimiento de la ciudad de Guanajuato, debido a que la antigua ciudad minera fundada en 1546, con el paso de los siglos cayó en crisis, por lo que con esta actividad cultural volvió a resurgir.

Los actores por el deseo de hacer teatro. “Los fines de semana, Ferrocarriles Nacionales puso corridas extra para que la gente pudiera venir a Guanajuato a ver los Entremeses Cervantinos. No hay duda, Guanajuato renació con el Teatro Universitario y estas puestas en escena”.

Hace 66 años fue cuando se inició el Teatro Universitario en Guanajuato y la primera función de Entremeses de Cervantes, en 1953. “Esta propuesta es digna de ser preservada a toda costa, ya que es un tesoro cultural de este país, de América Latina y de Hispanoamérica, porque ni en España tienen un festival de esta magnitud”.

Los Entremeses Cervantino se programaron el último fin de semana del 47 Festival Internacional Cervantino La fiesta en las calles y en las plazas durante Festival Cervantino A diferencia de otros días, ahora sí, este sábado ya para cerrar el festival más relevante de México, registró una asistencia considerable de visitantes que se concentró principalmente entre la Plaza de la Paz , el Jardín Unión y el Teatro Juárez.

El bullicio que se vivió en la capital cervantina, se extendió a los espectáculos que se ofrecieron en la ciudad de Guanajuato. En primer lugar, el concierto que puso a Guanajuato a bailar fue el ofrecido por la Tokyo Ska Paradise Orchestra, de Japón, en la Alhóndiga de Granaditas, la cual se convirtió en una enorme pista de baile de Ska, donde confluyeron cinco mil almas.

En tanto, el espectáculo de calle montado en Los Pastitos, por la compañía Theater Tol convocó a las multitudes que disfrutaron de El jardín de los ángeles, dirigido por Lot Seuntjens. Hubo un momento en que la obra, que relata en los aire una historia de amor a través de una boda, ofrecida por la agrupación fundada en Amberes, Bélgica, se suspendió por algunos minutos, ya que una de las bailarinas se desvaneció.

Una vez superado el percance, la función continuó. Mientra que la última función que se ofreció del Festival Internacional Cervantino en el Teatro Juárez, la dio el violinista húngaro Kristó Baráti, quien con su violín hecho por Antonio Stradivari en 1703, estuvo acompañado al piano por Klára Würtz, durante la interpretación de las sonatas para violín de Claude Debussy, Johannes Brahms y César Franck.

El Cervantino, con todo y sus altibajos, está ya a unas horas de cerrar el telón, después de 18 días de un abanico de actividades de toda índole y para todos los gustos.