El maldito ‘ya merito’: por qué nunca ganamos el Mundial

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Ciudad de México (Milenio).- En 2014 fue una cobardía de Robben dentro del área la que sepultó el optimismo nacional. Cuatro años antes, Tévez e Higuaín fusilaron tres veces al Conejo Pérez en un partido que no desencadenó una depresión incontenible sólo gracias a que Chicharito Hernández clavó un honroso gol al minuto 71.

En 2006 fue otro argentino, Maxi Rodríguez, quien recordó que en tierras germanas la realidad siempre nos alcanza. En 2002, Donovan, sólo para arrepentirse 16 años más tarde y terminar vistiendo —vaya ironía— una casaca verde en la tierra de Ibargüengoitia.

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Hace ya varias décadas que la selección nacional —y de paso todos sus aficionados— somos la encarnación del ya merito, como lo recuerda Bef en su historieta sobre el Jamaicón Villegas, la historia que inaugura Breve historia del ya merito, un libro publicado por Sexto Piso, con edición y prólogo de Rodrigo Márquez Tizano.

Detrás de unos lentes oscuros y resguardado bajo una tank top negra —como si quisiera anticiparse al luto del Mundial que se nos viene— Rodrigo me concede su definición del ya merito:

“Esa mezcla curiosa de estímulos, sueños que no se pueden alcanzar y de nuestra manía y vocación por cantarle a lo imposible. Eso es el ya merito: una rasgadura espacio-temporal de algo que está por suceder, que está por caer, pero nunca sucede del todo. Preferimos mantenerlo ahí”.