Annie Ernaux, premio Formentor de las letras 2019

19

La autora de Los años hace en su escritura un “impecable ejercicio de veracidad que penetra los más íntimos recovecos de la conciencia”.

En 2016, Annie Ernaux obtuvo el Premio Strega por su novela Los años. Ahora, en 2019, ha recibido el Premio Formentor de las Letras, por su “impecable ejercicio de veracidad que penetra los más íntimos recovecos de la conciencia e interpela a la sociedad de nuestro tiempo con una crudeza insólita y difícil de encontrar entre sus contemporáneos”, según el acta del jurado.

Los años puede leerse como una inmersión dolorosa en el pasado. Por un lado, la narradora rescata los años de su niñez, el tiempo de la posguerra, la retórica de la resistencia, la guerra de Argelia. Por el otro, muestra a la Francia que vio nacer el movimiento estudiantil de 1968, el feminismo, las reformas de Miterrand, la caída del Muro de Berlín y la caída de las Torres Gemelas.

Es un arco de amplio espectro que no tiene miedo de mostrar lo duro, las desgraciadas condiciones de vida de los campesinos y la clase obrera.

A propósito de esta novela, en entrevista para Laberinto de Milenio, Annie Ernaux declaró: “Escribo para dar existencia a lo que de otra forma se perdería. No es solo una lucha en contra del olvido y la muerte, es más bien una manera de dominar el tiempo. Me interesa que el Yo esté vinculado con un Nosotros, que haya una conexión indisoluble entre individualidad y colectividad a través de la presencia de la historia”.

La familia y sus alrededores es otra de las presencias mayores en su obra. El lugar se ocupa de la figura paterna; Une femme tiene a la madre enferma de Alzheimer como centro de la trama; La otra hija reinventa a la hermana desconocida, muerta antes de que la propia Annie Ernaux naciera. “Un día”, agregó, “acepté abrir esa memoria cerrada a doble candado por la vergüenza, acepté investigar no tanto el tiempo perdido cuanto a la hija de exobreros crecida en una familia en la cual todos empezaron a trabajar a los doce años”.

Nacida en 1940 en Lillebonne, en la alta Normandía, Annie Ernaux se desplaza entre París, donde es profesora, y la ciudad donde vivió su infancia, Yvtot, un enclave campesino y obrero. Se mueve naturalmente por la tierra de la novela pero también ha incursionado en el ensayo. En 2016, Gallimard publicó Regarde les lumières mon amour, en la cual pone el interés en lo que las personas eligen y compran y, al hacerlo, muestran mucho más de lo que creen.

Ese mismo año apareció su novela Mémoire de fille, en la que narra su primera experiencia sexual, un momento que sellará los tratos violentos con su cuerpo durante dos años. El deseo, la autocompasión, son las brújulas que guían su conducta.

No es posible escapar al influjo de sus palabras. No es posible resistirse a la idea de que las vidas individuales iluminan a las colectividades, de que lo personal es un trasunto de lo político, de que compartir la intimidad es una forma de liberación.